Fuente: Cava 2025El feminismo campesino surge como un horizonte político y epistemológico que interpela la historia oficial de los feminismos y de las luchas sociales en América Latina. No se trata únicamente de incorporar la voz de las mujeres rurales a debates ya establecidos, sino de reconocer que desde los territorios campesinos se tejen otras formas de resistencia, otras narrativas de justicia y otros modos de imaginar lo humano. Tal como sugiere Facio (2011), el reconocimiento de las mujeres como sujetas plenas de derechos no ha sido un punto de partida sino una conquista constante; en el campo, esta conquista se vive en medio de desigualdades históricas atravesadas por la tierra, el cuerpo y la memoria.
Los informes regionales de la CEPAL (2015) muestran que los compromisos de Beijing continúan siendo una deuda estructural con las mujeres rurales, quienes aún enfrentan limitaciones en el acceso a recursos productivos, a la representación política y a la protección frente a la violencia. En Colombia, esta deuda se intensifica en un contexto de conflicto armado: como documenta la Comisión de la Verdad (2022), las mujeres campesinas y afrocolombianas no solo fueron víctimas de violencia, despojo y silenciamiento, sino también creadoras de prácticas de sanación y resistencia comunitaria que abrieron caminos de esperanza.
El feminismo campesino no es un apéndice del feminismo urbano ni una mera variante temática; es un proyecto crítico que exige repensar categorías de ciudadanía, democracia y justicia social. La “guía práctica para la incorporación del enfoque de género en el trabajo legislativo” (CNM, ONU Mujeres, PNUD, 2011) recuerda que la paridad y las acciones afirmativas son apenas un piso mínimo para transformar realidades históricamente excluyentes. En esa misma línea, el trabajo de Torres (2008) sobre los derechos políticos de las mujeres señala que la representación no puede reducirse a números, sino que debe asegurar la agencia real de las mujeres campesinas en las decisiones que afectan sus territorios.
Desde una perspectiva metodológica, como propone ONU Mujeres-INMUJERES (2014), la transversalización del enfoque de género requiere instrumentos que no se queden en el plano técnico, sino que reconozcan los entramados simbólicos y culturales que estructuran la vida rural. En este sentido, el feminismo campesino aporta una epistemología de la tierra y de la comunidad, donde el cuidado, la reciprocidad y la memoria constituyen ejes centrales de la política.
Este blog se plantea como un espacio para dialogar con estas experiencias y reflexiones. Inspirados por el espíritu del Centro Virtual de Escritura, Lenguaje y Expresión (CVELE), buscamos que el feminismo campesino se piense y se escriba como praxis transformadora: un ejercicio de lenguaje que dignifica la vida y abre posibilidades para imaginar sociedades más justas. Aquí convergen análisis críticos, testimonios de resistencia y lecturas políticas que hacen visible la fuerza creadora de las mujeres campesinas.

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